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Terminar lo que uno empezó

escrito motivador + historia real.


Hola a todos, mi nombre es Juan Cruz Martinez, músico baterista y educador en mi plataforma online aulaVIRTUAL.

Quiero estar seguro de contarles la forma completa de una historia que comenzó hace ya 20 años, una historia que comienza casi en los albores mismos de la internet y que involucra a una increíble y desconocida persona que compartió su experiencia como baterista, profesor de percusión y motivador en su web, y que con ello logró ayudar con sus palabras -y sin saberlo- a cientos de jóvenes y adultos en muchos países de Latinoamérica…

Encontrar a esta persona para darle las gracias me llevó más de 10 años. Finalmente pude cerrar el circulo y decirle gracias, y contarle a cuántos bateristas y personas ayudó sin saberlo.

A continuación les acerco el breve intercambio de mails que pude realizar con él y luego les transcribo su ensayo, que estoy seguro les vendrá bien no sólo a bateristas sino a todos los músicos en general. Espero lo disfruten tanto como yo.

Posdata:

Tengan en cuenta que estamos hablando de una época en donde fb o instagram no existían, y los mejores lugares para compartir nuestro amor por el instrumento eran unos espacios perdidos en la web llamados foros ! Juan Cruz Martínez - OCT/2020 +++

Año 2013 Hola John. Mi nombre es Juan Cruz, baterista y profesor en Argentina. Allá en el año 2000 di con tu sitio web y leí tu ensayo “terminar lo que uno empezó”. Realmente disfruté mucho los conceptos e historias que compartiste. Luego guardé el archivo en algún lugar de mi pc y -me averguenza decirlo- me olvidé de él por un tiempo. Cinco años más tarde lo volví a encontrar en un backup viejo en cd que tenía, y lo volví a leer/disfrutar nuevamente. Releerlo fue tan motivador y movilizante que esta vez decidí traducirlo a mi idioma y compartirlo con algunos alumnos y amigos. Cada 4 o 5 meses leerlo de nuevo me ayudeaba en mis malos momentos. Dos o tres años atrás (2010) me uní a un foro de bateristas argentinos llamado psicobateristas. net. Allí comparto consejos, tips y videos de batería, ayudando a bateristas a aprender y practicar el instrumento. Y por supuesto, en un momento se me ocurrió compartir tu ensayo con ellos. No vas a creer (o quizá sí) a cuántas personas de todas las edades ayudaste con tus palabras. El posteo de tu ensayo que hice tuvo más de 100 respuestas, todas agradeciendo la ayuda que con tu ensayo les diste. Voy a transcribirte algunas de esas respuestas: Gracias por esto, realmente lo necesitaba en este momento de mi vida. Para elegir mi carrera. Espero que mi elección me haga feliz. LAUTAROAR Me encantó el escrito. Bendecidos mis ojos por leerlo. LUCIANOTONQN Este hombre es un filósofo de la batería. Leer sus reflexiones casi me hizo llorar. NOVAF1 ...Bueno, no voy a transcribirlas todas, pero siguen en este estilo. John, gracias por lo que escribiste. Quería que sepas que en esta esquina del mundo tus palabras hicieron la diferencia. Una muy buena.Mucha suerte y bendiciones, Juan Cruz Martínez www.drumstudio.com.ar +++

...y aquí la respuesta de John Donahue:

Juan...me dejaste sin palabras. Tu mail me sensibilizó tanto que al leerlo no pude contener las lágrimas. Hasta mi mujer lloró. Me has traído más honor del que merezco. Gracias. Podrías enviarme una copia del post? Ya no lo tengo en mi poder y me encantaría re postearlo. Te agradecería me lo envíes. Todo esto es increíble. Muchas gracias! Quienes quieran contactarse con John o dejarle un mensaje pueden hacerlo a @johncdonahue www.johncdonahue.com




Terminar lo que uno empezó

Por Johnn Donahue (traducción: Juan Cruz Martínez)

Soy profesor privado aquí en Atlanta, y dirijo las orquestas de percusión de dos escuelas en la ciudad. Vengo haciendo esto hace ya 10 años. He estado involucrado en la vida de cientos de jóvenes, cada uno con sus propios sueños, miedos, alegrías y tristezas, etc; cada uno con sus circunstancias. Una tendencia, sin embargo, me tiene un tanto preocupado, y es sobre la aparente falta de comprensión acerca de la importancia de terminar lo que uno empezó. Les explico…

Es la segunda semana de Julio, y el calor en Georgia no parece querer disminuir. Hacen casi 40° y no hay una sola nube en el cielo!! Todo lo que una persona normal puede llegar a pensar es tirarse a la pileta, o tomarse una gaseosa bien fría. Pero yo y mis 120 jóvenes estudiantes, de entre 14 y 19 años, estamos de pie en un estacionamiento, ensayando nuestros temas y transpirando a lo loco. Algunos de los chicos cargan trompetas y trombones, y algunos otros bombos, tambores o platillos. Una cosa que todos tenemos en común es que todos tenemos mucho calor, y que estamos aquí por una sola razón….el 10 y el 24 de Octubre, y el 7 de Noviembre: las 3 competencias ínter-escolares para orquestas de percusión.

Me siento orgulloso al saber que, al momento que escribo esto, mis bandas escolares han participado en dos de estos tres eventos, y con excepcionales resultados. Una de las lecciones más duras que aprenden estos chicos es que, no importa cuánto calor haga en este momento, o cuán cansado puedas estar, la meta no está en el “aquí y ahora”; es más: frecuentemente la meta está después, mucho después. Hay que aprender a terminar lo que uno ha empezado. Y no solo eso, sin que además hay que terminarlo lo mejor posible.

También tengo alumnos particulares que no terminan de entender del todo esta cuestión. Casi todos mis alumnos empiezan de la misma manera, son manojos de nervios y emoción. Llegarán a sus casas corriendo y trabajarán duro con los ejercicios que les dí. Se convertirán en el próximo Dave Weckl o Lars Ulrich. Pero un tiempo después quizá solo estudien un poco, o hasta lleguen a detestar ir a clase. Se han dado cuenta de que tocar la batería es mucho más que hacer un par de trucos o tocar arriba de algún disco o la radio. Hay mucho trabajo de por medio. Un hombre sabio dijo alguna vez: todo aquello que valga la pena ser hecho, merece, además, ser hecho bien.

Y tenía toda la razón del mundo.


No me voy a poner pesado con esto ni intentar defenestrar a la nueva generación de chicos, pero hay que admitir que hay una real carencia en el sentido del trabajo duro. Los jóvenes simplemente no tienen la actitud de trabajar duro y esperar luego la recompensa. Estamos todos dentro de una sociedad que premia lo instantáneo. Un montón de chicos (y una buena parte de los adultos), no tienen el deseo de trabajar duro. A menos que haya algo allí para ellos, no están interesados en ir y trabajar en función de conseguir un objetivo. ¡Porqué pasa esto? Cuando mi banda sacó excelentes notas y eventualmente logró ganar la competencia, hubo un sentimiento de auto-realización en cada miembro del grupo…ESTO es por lo que nos esforzamos. Cada gota de sudor, cada lágrima vertida, cada cara con ojeras de poco dormir…todo eso valió ESE momento. Y el recuerdo de haberlo conseguido durará toda la vida. De eso se trata todo.

Entonces, ¡cuál es la respuesta? No tengo idea, pero sé esto: es un problema al que todos nosotros debemos enfrentarnos. Hay que preguntarnos a nosotros mismos si hemos hecho TODO lo que podía hacerse. Como profesores, debemos encontrar nuevas y diferentes maneras de motivar a los alumnos. Tenemos que aprender a motivarnos a nosotros mismos. El más famoso discurso de Winston Churchill , pronunciado durante los peores días de la Segunda Guerra Mundial ante un auditorio repleto de estudiantes graduados, culminaba de la siguiente manera: “nunca te rindas, nunca te rindas, nunca, nunca, nunca te rindas”. Con esa frase él abandonó el auditorio. Cuán simples y profundas fueron aquellas palabras.


Quizá nunca tengas la oportunidad de darte cuenta de porqué suceden las cosas, pero habrá momentos durante el estudio en los que pienses que ya no puedes avanzar más. O quizá no entiendas las razones de porqué estudiar esto o aquello sea tan importante. Pero te sugiero que recuerdes esto: nunca te rindas. Termina lo que has empezado, y cuando lo termines, asegúrate absolutamente de haberlo hecho lo mejor que podías.

Lo importante no es cuántas batallas uno haya peleado en la vida, sino cuántas se hayan terminado, y terminado bien. No importa cuán difícil sea la tarea, o cuánto te haya costado llegar hasta allí; lo único importante es que siempre recuerdes terminar lo que hayas empezado.


Decidir entre un trabajo estable o tocar música

Aquellos de nosotros que hemos terminado la escuela o el secundario y estamos desesperados por hacer una carrera como músicos tenemos que enfrentarnos a esta pregunta por lo menos una vez en la vida. ¿Conseguir un trabajo estable, o hacer música para vivir?

A primera vista, ésta parece una pregunta fácil de responder, pero cuando es UNO el que se encuentra en el dilema, y es UNO el que tiene que tomar la GRAN decisión, la pregunta se torna menos superficial. Si uno elige mal tomar un desvío en el “camino de la vida”, quizá te estés preparando para un fracaso, pero si eliges bien, puedes llegar derechito a conseguir tus objetivos.

Entonces, ¿cuáles son las opciones que tenemos?

Si eres como yo, y eres músico a tiempo completo, tu vida está llena de llamados telefónicos (o mensajes de celular y/o e-mails), estudio, ejercicios, dar clase, tocar, ensayar, manejar, y básicamente todo aquello que sea necesario hacer para ganarte el pan y sobrevivir. O también puedes trabajar durante la semana y tocar solo los fines de semana. No hay nada de malo en ello, pero de esta manera quizá no te sientas realizado como músico totalmente. O también puedes ser un “músico de armario” y no tocar nunca en vivo ni en ningún lado y tener solamente un trabajo a tiempo completo…

¿Dónde trazamos entonces, la línea entre lo que queremos hacer de nuestra vida, y lo que como personas adultas y responsables debemos hacer para ganarnos el pan? Ésta es la cuestión…


Puedes hacer lo que hago yo, y ensayar hasta morir, dar clases hasta morir, y prácticamente volverte loco tratando de convertirte en un músico a tiempo completo y lograr el dinero necesario para vivir. Obvio, no me estoy quejando; amo ser mi propio jefe y poder hacer las cosas que tengo ganas. La vida no es tan mala de esta manera. Pero hay, como en todo, momentos difíciles. No hay “sueldo fijo” en casi nada de lo que yo hago, por lo que debo asegurarme de tener siempre ingresos suficientes: clases particulares y la mayor cantidad de shows en vivo como pueda. Pero también suceden los que yo llamo “momentos malos”, en los que uno no tiene idea de dónde va a venir el dinero para pagar la próxima cuenta de luz, y la agenda de shows está bastante vacía. Entonces, si estás en el momento de elegir si te dedicas a la música, tienes que preguntarse si estás dispuesto a hacer lo necesario en tu vida para no terminar sin techo, sin auto o sin comida.


Otra opción es conseguirse el típico trabajo temporario. En varios círculos de gente amiga, ello no está muy bien visto que digamos. Pero no es tan malo. Un suelo fijo nos brinda una tranquilidad que luego nuestra mente nos agradece. Saber que todos los meses nos llega un cierto ingreso, y que tenemos una especie de libertad financiera son los dos grandes beneficios de tener un trabajo temporario y tocar cuando nos sea posible. La única macana de esto es que uno está un poco limitado en lo que se refiere a cuándo uno tiene tiempo para tocar. Si se tiene que trabajar desde las 9am hasta las 5pm, obviamente, no podremos ensayar a las 4pm ni quedarnos tocando hasta las tres de la mañana un lunes. Lo que hace la gente que lleva esta vida es, entonces, tocar solamente los fines de semana. Algunas veces llamo a este tipo de personas “los guerreros de la semana”. Algunas otras veces los llamo también para pedirles prestado algo de dinero.


La opción final es la que muchos de nosotros conocemos como…músico “de armario”. Esos que pueden tocar bárbaro sobre su instrumento y nadie se va a enterar nunca. Generalmente tienen un trabajo estable y tocan en sus casas, y nunca se juntan con otros músicos. Este es el lado más triste de ésta manera de ser “músico”. Dios nos ha dado el don de la música, pero no tenemos el deseo de tocar para la gente, o con otros músicos, o estamos demasiado asustados para intentarlo. Cualquier persona que esté leyendo esto y sea así, presten atención: salgan y encuentren gente con la que tocar y háganse músicos de verdad. No es necesario unirse a una banda, formar una propia ni buscar que te paguen dinero…solamente hay que encontrar un par de personas, divertirse tocando juntos y disfrutar de la suerte que tienes al poder hacerlo. Les aseguro que no se van a arrepentir. Si naciste para ser músico y tocar un instrumento… …simplemente…házlo!!!

Entonces, ¿Qué hacer?


Yo creo que lo que tienes que hacer es una reflexión contigo mismo. Reza, piensa, medita, habla con amigos , con tu familia o con cualquiera acerca de lo que debes hacer. Eso es lo que te recomiendo para de equilibrar el hecho de trabajar y hacer música. Si puedes conseguir buenos shows de los que recibes dinero, quizá solo te convenga tener un trabajo que no te consuma demasiado tiempo. Si tienes la habilidad de poder enseñar, “y” tocar, “y” trabajar…a por ello! Sé un músico. Pero sé inteligente. Ten cuidado con las deudas y coloca tu situación económica bien arriba en tu lista. No seas un esclavo del dinero, pero no olvides que también tienes que pagar cuentas…


Una aclaración. Noten que dije “si tienes la habilidad de poder enseñar”. Eso no fue un error gramatical. Hay muchísimos músicos que creen que pueden enseñar a jóvenes aprendices, y zafar de tener que conseguirse algún otro trabajo…enseñar es lo mismo que trabajar. Nada hay más alejado de la verdad que eso. Enseñar es igual, cuando no más difícil, que tener un trabajo normal. El alumno que te da su dinero para que lo instruyas sobre cómo tocar el instrumento merece cada segundo de tu atención y habilidad musical. Si piensas que enseñar es una fácil y rápida manera de hacer dinero sin tomar responsabilidad alguna…que nunca se te ocurra enseñar!!! Esos alumnos merecen algo mejor que eso, y mancharías la profesión de profesor a la que muchos de nosotros pertenecemos.

Entonces, no hay una respuesta definitiva. Ojalá la hubiera…de ser así, la embotellaría, las vendería por 20 pesos cada una, y me iría a vivir a Hawai. Pero no existe tal cosa. El mejor consejo que te puedo dar es que hagas lo necesario para sobrevivir, pero asegúrate de ser sincero y actuar bien en todo lo que hagas. Siempre les digo a mis alumnos particulares: hagas lo que hagas, hazlo bien. No me importa si solo podés tocar solo dos ejercicios del libro…si eso es lo mejor que podés hacer…genial! La próxima vez, tratá de poder tocar 3 o 4. Pero hagas lo que hagas, trabajo, dar clases, ensayar, tocar, o lo que sea, pon todo lo que tengas en hacerlo bien. No tiene que ver con ser “el mejor baterista”, o la persona “más inteligente”; tiene que ver con lograr ser lo mejor que puedas ser. Entonces, si tienes que elegir un camino de entre varios, elige uno, y lo mejor que puedes hacer al respecto es ir hacia delante…y NUNCA mirar hacia atrás!!

Y siempre recuerda: uno puede equivocarse un par de veces…pero siempre se termina encontrando la salida!!!


La causa de todos los males

Dinero. No solo el dinero hace girar al mundo; sin él... ¡¡¡casi imposible hacer nada!!! Es necesario tener dinero para comer, pagar las cuentas y los servicios y, casi más importante…para pagar la nafta del auto!! Tenés que poder hacer dinero para vivir. Pero…¿cuándo es que uno comienza a excederse y a convertirse en un esclavo del dinero? ¿dónde está la raya que divide el “ganar dinero para vivir,” y el “ser controlado por los números y elegir con quién tocar según la plata que se te pague?”

Permítanme que les dé un ejemplo…

Hace poco estaba en una audición para tocar en una banda. Me habían comentado que iba a haber otro baterista para audicionar, y que luego la banda elegiría a uno de nosotros dos. Bueno, resulta que este baterista, justamente, era uno de mis bateristas predilectos, y tocaba en una banda de la cual yo me acababa de comprar el cd!!! Lo primero que pensé fue: “bien, ¿así que yo tengo que tocar con este marciano? Qué suerte la mía!!!” Ésa fue mi primer reacción. Es decir, iba a poder tocar con uno de mis bateristas favoritos…buenísimo!!!

Llegó 30 minutos tarde. Yo ya sabía que él tenía una “tendencia” a no ser muy puntual que digamos, pero…media hora? Se disculpó diciendo que había agarrado mal un desvío y se había perdido. Obvio, es normal que suceda eso. No hay drama. Pero, llegó con el tiempo justo para mirar un poco las partituras y leer casi todo a primera vista. Tuvimos unos minutos antes de continuar con otros temas, y aproveché para hablarle un poco. Por fin iba a poder charlar con mi ídolo!!!


Un ejemplo de nuestra conversación:

“hola!, tocaste bárbaro! Realmente soy un admirador tuyo”, le dije. “si, gracias loco, me dijo. La verdad, no sé bien porqué estoy acá, no es algo que haga muy frecuentemente, pero necesitaba un poco de dinero extra... Y vos qué haces acá? ¿Sabés quien es el que nos paga la sesión? ¡espero que esto no dure todo el día, porque estoy con sueño y necesito dormir, porque ayer tuve un show hasta muy tarde a la noche!!! “Si, le contesté. No, no sé quien es el que nos paga, y lamento que hayas tenido un show hasta tarde. Yo dormí una hora menos que vos porque también tuve un show anoche, y no: no creo que tengamos que estar mucho más tiempo acá.”

Sinceramente, no creo que ese tipo vuelva. Ya cobró su cheque. Cobró 120 pesos más que el show de la noche anterior, y el trabajo era proporcionalmente mucho más liviano. Pero parecía ser que nada podía contentar a estar persona.

Y la parte más triste de todo esto es que…no creo poder escuchar a esa banda de nuevo, sin acordarme cuán estúpido me pareció el tipo aquel día. Y lo peor es que no es el único con esa forma de ser. De hecho, la mayoría de los músicos son más parecidos a él de lo que en general se suele admitir.

- Porqué pasa esto?

- Qué es lo que a algunos músicos los hace ser tan cínicos?

- Qué les pasa a los músicos que llegan hasta ese punto?

- Me va a pasar también a mí?

- Y más importante aún: ¿te va a vasar a vos?


Bueno, solo sé que eso NUNCA me va a pasar a mí. Creo que yo nací en este mundo para tocar la batería y punto. Y he decidido que es lo mejor que puedo hacer para sentirme a gusto conmigo mismo y con mis habilidades, y voy a caminar esta ruta lo más firme que me sea posible.

Y en lo que a ti te respecta, después de leer este escrito, creo que tampoco caerás en la categoría de que hablábamos antes.

Nunca, nunca, nunca olvides el porqué somos músicos…¡porque AMAMOS la música!


Es así de simple. La amo. La música me moviliza más que nada en el mundo. Como Dios, la música le da sentido a mi vida. La respiro, la siento y la vivo día tras día.


No les voy a decir que no hay momentos en donde sienta que necesite un descanso de tanta música, pero sé que nunca va a llegar el día en que sienta que necesito abandonarla completamente.

Tampoco les voy a decir que no hubieron muchos shows malos, que me frustraron hasta lo indecible; pero de nuevo: no hay ensayo o show que me hagan dejar de tocar de manera definitiva.

Entonces, ¿qué es lo que hace que estos músicos odien lo que hacen y lo que son? Digo, tengo varios amigos que casi odian tocar. Mi pregunta es: “y para qué seguís tocando? Si lo detestás tanto, abandoná y listo.” Pero no lo hacen.

Una causa es “el abandonarse”. Es sabido que trabajar 40hs por semana consume un montón más de esfuerzo que tocar un instrumento. Y para una gran mayoría, esto último resulta mucho menos lucrativo. Si podés lograr administrar bien tu dinero siendo un músico a tiempo completo, ésa es una muy buena manera de ganarse la vida, pero deberás ser conciente y hacer algunos sacrificios además de esforzarte muy duro. Ganarse la vida trabjando 40hs a la semana puede, también, ser una empresa bastante sencilla y fácil de conseguir…pero no parece ser muy divertido, no?


Otra causa es la falta de capacidad de la gente. A medida que pasan los años estos músicos han sido solo eso, músicos. Hoy en día, uno no solo debe poder tocar bien, sino también llegar a convertirse en un buen administrador de sí mismo, economista, solucionador de problemas y representante de servicios técnicos. Ser psicólogo de entrecasa tampoco suele ser dañino. Y sucede que la gran mayoría de los músicos NO POSEEN las características personales para encajar en algún lugar dentro de la sociedad. Aceptémoslo: uno no puede ir a tocar a un show solamente, sino que debemos poder entablar una charla con la gente y comunicarnos. Algunos llaman a esto “ser superficial” o “careta”. Yo simplemente lo llamo “ser lo más amistoso posible y divertirnos en el momento, esperando que nuestra personalidad atraiga más shows en el futuro.

Y una última cuestión entra a jugar su papel de importancia. No todos, pero ciertas clases de músicos como los pianistas, guitarristas y músicos de orquesta parecen tener todos la misma mentalidad de “sesionistas”. Sus mentes están programadas con los datos de “dónde es el show, cuándo es el show, y cuánta plata reciben por el show”. Otra forma común de ser de estos músicos es la de intentar tocar la mayor cantidad de shows posibles en pocas horas. Ustedes saben: tocar desde las 20 hasta las 24hs y luego correr para llegar a otro show a las 24.30hs. Ese tipo de cosas me ponen loco! Pero no me malentiendan. Si ustedes pueden tener en una agenda todas las cosas que tienen que hacer dentro de las 24hs del día, perfecto. Háganlo. Pero no olviden que, cuando se comprometan a ensayar con una banda, están comprometidos desde el comienzo hasta el final. Y si un ensayo se superpone con otro, entonces deberán elegir en cuál ensayo tocar. Hay toneladas de dinero para ser hecho con la música, pero sólo es posible ensayar de a una banda por vez. Seguramente VAN A HABER ensayos o shows que vas a tener que cancelar, aún cuando en esos shows te paguen más que en el que te habías comprometido desde antes.

Entonces: ¿cuál es la respuesta?


Realmente no hay una respuesta definitiva, pero creo que tiene mucho que ver con tu propio sistema de valores. Si te comprometiste para hacer un show y luego aparece otra cosa, seguro, podés cancelar el primer compromiso para asistir al segundo, pero visto en perspectiva, puede ser muy probable que no vuelvas a poder tocar con la primer banda…nunca más! Y el pago puedo haber sido interesante con los de la segunda banda, pero si es una tocada de “una sola noche” y la primera opción era más estable, entonces termina siendo más lógico quedarse directamente con la primer propuesta.

También tienes que poder ser capaz de tratar con la gente. Otras eran las épocas en las que se podía solamente ir al show, mostrar nuestros trucos, recibir la paga y volver a casa tranquilamente. Ahora hay que poder charlar con la gente y ser amigable. Si no te pagan en el momento de un show, sé paciente, y confía en la persona que te haya contratado te pagará a la brevedad. Si no lo hace, luego puedes iniciar un recurso legal. Pero antes que eso…SÉ AMIGABLE!!

El “profesionalismo” es una palabra que no está comúnmente asociada con el terreno musical. Hay que cambiar eso. Les enseño esto a todos mis alumnos. Las orquestas de percusión en las que enseño también reciben instrucción acerca del crecimiento personal, y la mayoría de la gente de la que me rodeo es muy profesional y no pierden nunca el objetivo que se hayan propuesto conseguir.

Cuando tengo que contratar gente, les trato de pagar según lo convenido y sin retrasos. Y trato de de dirigir mi propia carrera de la misma manera.

Has lo que creas necesario para ganarte la vida decentemente, pero no olvides nunca el porqué estás tocando música. El dinero podrá hacer girar el mundo en el que vivo, pero no tiene porqué convertirme en su esclavo. Yo trato de de ser el regente, el que tiene poder sobre mi propio dinero. Y tu deberías hacer lo mismo.


Porqué hago lo que hago

Junto con el nuevo año viene el espíritu de la renovación. Tomamos decisiones sobre perder peso, hacer más ejercicio, no “quedarnos tanto” y utilizamos el nuevo calendario como una nueva oportunidad de “empezar de nuevo”. También caratulo esos momentos como de reflexión personal. Y tomé la decisión de darme un tiempo y pensar en la verdadera razón por la cual subí mi sitio a Internet. Fue para educar y expresar mis puntos de vista acerca de la música y el mundo de la percusión. Tampoco quiero ser una persona que no sepa porqué hace lo que hace.


Quizá ustedes se estén preguntando: ¿Pero qué es exactamente lo que vos hacés? Esa es una pregunta capciosa. Pero si tuviese que ponerme una etiqueta y definir lo que soy, diría que un profesor/músico/educador/motivador. ¿Lo qué? Dejen que les explique. Para ganarme la vida, doy clases particulares y toco en cuanto lugar me sea posible. Realizo cerca de 175 shows al año, entre mi banda, la iglesia y algunas sesiones. Doy clase a 25 alumnos por semana. Quizá suene a que es demasiado…pero el tiempo se va rápido, y el día a veces no parece tener la suficiente cantidad de horas…créanme!


La parte de educador suele comenzar durante el verano y los meses siguientes. Ahí es cuando me pongo el traje de “sr.instructor de orquestas de percusión”. Trabajo con algunos de los jóvenes más maravillosos del planeta: los miembros de la orquesta de percusión de la escuela secundaria. Ellos me asombran continuamente. Pero es sobre el último “traje” que quiero hablar. El traje de “motivador”. Esta es la faceta más interesante en mi vida.


Qué es lo que te motiva?

Es una pregunta simple, según parece…o no lo es? Piensen al respecto. ¿Qué es lo que te moviliza a hacer algo? Ver a un astro de fútbol conquistar el campeonato mundial puede motivarte a inscribirte en algún club del barrio. ¿Qué cosa te hace poner triste? Ver una película sobre la muerte de 1200 personas en un naufragio. ¿Qué es lo que te hace enojar? Ver que un criminal sale antes de lo previsto porque hay superpoblación carcelaria. Pero…¿qué es lo que realmente moviliza a tu alma por entero? Digo, ¿qué cosa te hace latir el corazón fuerte? ¿Qué única cosa te llena por completo, que ningún montón de plata o fama puede reemplazar?

Para mí, siempre fue, es y será….la música.


Quiero decir: cada faceta de la música. Desde tocarla, enseñarla, vivirla casi como un sacerdocio. Amo la música. Cualquiera que me conozca te puede aseverar esto…pero lo que realmente me atrapa de todo esto es tener la habilidad de hacer que alguien más sienta lo que yo siento acerca de la música. Me doy cuenta de ello al ver esa mirada encendida de aquel 3er tambor solista de la orquesta de percusión cuando tocamos “esa determinada canción”. Es la alegría de un alumno cuando finalmente logra entender qué es el groove. Es el miembro de la iglesia que se emociona con el desempeño del baterista!!! Es el groove que los demás músicos sienten cuando has logrado tocar tal tema mejor que en el Cd. Es ese especial lugar al que se puede llevar al público mientras uno toca.

Y esa es la razón por la que tuve que ponerme a pensar la manera de enseñarle a alguien.

Verás, todos somos diferentes. Cada uno con sus propias experiencias. Alguna gente va a través de la vida y nunca tiene la oportunidad de tocar para un público y recibir un aplauso. Alguna gente nunca tiene la oportunidad de experimentar lo grandioso que se siente tocar con una banda de percusión en medio de una competencia…y ganarla! Alguna gente nunca podrá experimentar lo que significa tocar una canción…y movilizar a los demás músicos hasta las lágrimas. Algunas otras personas nunca han tenido la oportunidad de tocar música que le ponen a uno más cerca de Dios…y quizá hasta emocionar a Dios ¡!!

Qué triste me parece la vida de alguien que nunca ha tenido la oportunidad de experimentar cada una de las experiencias que nos brinda la música.

Verás, yo creo que la música es un don de Dios. Ella tiene un poder inmenso y nosotros, como músicos, podemos utilizar ese poder. ¡Qué sorprendente! Y mi trabajo es enseñarle esto a la gente.

La música es magia. Ella puede hacerte reír o llorar. La música puede inspirarte o demandarte. La música es, sino la más, uno de los más poderosos medios jamás inventados. Y yo enseño esto a otra gente!!


Dar clases particulares puede ser duro. Lo sé. Vengo dando clase o tomándolas desde la escuela primaria. Muchos de los chicos vienen a la clase sin haber practicado y no están listos para las lecciones. Muchos son los alumnos que no entienden porqué soy tan entusiasta con respecto a la música. ¿Porqué? En parte tiene que ver la sociedad actual. Estamos siempre demasiado ocupados y muy raramente nos tomamos un minuto para almorzar con la familia y dejar que alguna canción suene de fondo. La dieta musical de la mayoría de la gente es ducharse 30 o 40 mintuos antes de prepararse para ir al trabajo o a la escuela. La vida simplemente les pasa por un costado.

Se pierden. Déjen que les haga algunas sugerencias. La próxima vez que estés escuchando la radio…ESCUCHÁ! Si ponen una balada, escuchá la letra y la música, escuchá cómo se complementan y trabajan en conjunto para lograr emocionarte. Escuchá también algo de música clásica. Música vieja, música nueva, no importa; solo escuchá, dejando que ella movilice tu alma. En tu próximo show, escucha realmente aquello que estés tocando. Has que la canción tenga groove, onda. Tocá con relax para permitir que los restantes músicos se acomoden a tu base y a tu groove. La próxima balada que toques, tócala escuchando la letra y luego toca tu parte para lograr que esas palabras cobren sentido. Si tocás en una banda de covers, no lo hagas por la plata, tocá, y dejá que la música fluya a través tuyo. El dinero vendrá luego, pero antes tienes que tocar. No es solo un show, es la oportunidad de hacer algo que no todos los habitantes de este planeta pueden hacer..y encima te pagan!! Qué mundo éste! Si sos un estudiante, escuchá a tu profesor. Internalizá lo que él te está tratando de enseñar, y luego utilizá esas herramientas. Aprovechá todo lo que él sabe para expandir tus horizontes. No toques solo una canción, hacé música. No seas solo un baterista o un bajista o un saxofonista….hacé música.


Es sorprendente. La música es un don, un regalo de Dios, y yo me dedico a hacer música y a enseñarla. Qué honor. Pero con ese honor viene también la responsabilidad. Es mi tarea no solo enseñarle a alguien cómo tocar, sino también cómo disfrutar lo que se está tocando, y cómo hacer música. Es mi tarea, como músico, tocar al máximo de mis habilidades siempre. Como profesor, es mi tarea continuar traspasando el amor por el arte de hacer música. Es también mi deber motivar a cualquiera que entre en contacto conmigo para que disfrute de la música. Digo, realmente disfrutarla. Escuchándola, haciéndola y deshaciéndola. Continúo en el más alto nivel extendiendo esta tarea honorable.

Es por eso que hago lo que hago.

Encontrar la música en el acto de buscarla, dentro de la música.

Te preguntaste alguna vez cómo hacen los músicos que escuchas para tocar en los Cds como lo hacen? ¿Cómo hacen para crear esa increíble música al mismo tiempo que tocan esos grooves asesinos? ¿O has visto alguna vez a algún músico profesional juntarse con músicos con los que nunca antes había tocado, a tocar canciones que ninguno había escuchado antes, y simplemente deslumbrar con la interpretación más despampanante que escuchaste jamás? Vos sabés…el tipo de interpretación que hace que se te caiga la mandíbula y quedes boquiabierto preguntándote: “cómo hizo para hacer eso? Bueno, en realidad, es muy simple…

Ellos encuentran la música dentro de la música.


Sé que quizá suene un poco redundante, pero pensalo un minuto en calma. Si quitamos las horas y horas de práctica, y la posesión de sus cualidades y destrezas, lo que nos queda es lo que separa a los músicos “de verdad” de todos los otros bateristas que andan dando vueltas por ahí. La diferencia es que el músico “de verdad” puede tomar un trozo de un tema, o un boceto de una canción y luego llevar esa idea simple hacia otras alturas. Pensá durante unos segundos sobre la primer vez que Jeff Porcaro se puso a tocar el tema Rossana. ¿De verdad pensás que esa parte de batería “simplemente salió de la nada?” ¡Claro que no!! Él tomó la idea básica del tema, y creó la parte de batería más apropiada que se complemente con la música. Y luego de muchos cambios conceptuales que hizo, Jeff grabó uno de los temas más legendarios de los últimos 25 años.

Ahora, ¿cómo hizo eso?, te estarás preguntando.


Tomó el tema y lo redujo a sus partes básicas, para luego trabajar sobre ellas lo suficiente para encontrar la música dentro de la música. Trabajó duro para encontrar aquello que era necesario para darle vida a la canción. Ahora, ¿cualquier baterista puede hacer eso?, te podrás preguntar. Y yo digo: SI!! ¿Porqué no? No es tan simple como suena, pero SE PUEDE hacer. Toma mucho trabajo, práctica y un real sentido de lo musical, pero PUEDE ser hecho. No es un teorema, pero PUEDE ser aprendido!!

Mi primer sugerencia sería que intentes estar totalmente sumergido en el arte de la forma musical. Escucha cualquier cosa que tengas cerca, y trata de imitar todo lo que tu oído distinga, hasta el mínimo detalle. Profundiza, bucea en el hecho de tratar de darte cuenta qué cosas hacen tal o cual parte de batería para realzar la música en cuestión. Y en esto, un profesor particular o un educador musical pueden hacer la diferencia. Hazles todas las preguntas que creas necesarias acerca de los bateristas que más te gusten. Siempre busca responder tus interrogantes, haciéndoselas a gente que sepa más de música que tú. Ellos pueden ayudarte respondiendo preguntas específicas sobre grabaciones que estés escuchando y guiarte por un camino que te conduzca a poder replicarlas tanto como te sea posible. Una vez te sientas cómodo aprendiendo y memorizando diferentes temas musicales, y hayas internalizado una variedad de estilos musicales, más una tonelada de práctica, estarás listo para ir por el próximo desafío….un tema que no hayas escuchado nunca, ni visto, o ni siquiera imaginado antes.


Presentemos la escena:

Te llaman para grabar con una banda con la que nunca antes tocaste, y deberás leer un tema a primera vista. Te dan la partitura de un tema que nunca antes escuchaste…y faltan 10 segundos para empezar a tocar! Seguro, podrías decir “un momento, por favor”, pero lo que quieres es dejar una buena impresión y, más que nada, deslumbrarlos para que te llamen de nuevo! Tienes que hacer algo más que mantener el tempo y tocar un 2 y 4 en el tambor. Tienes que hacer música. La clave es simplemente “escuchar”. Escuchar lo que toca el bajista, y si no estás en sincronía con él, olvídalo, fin del partido!! También escucha cómo la banda toca alrededor tuyo. Escucha cómo el tecladista y el guitarrista trabajan en conjunto, y encuentra aquello que puedes hacer para reforzar aquello que ellos estén haciendo, mientras sigues sincronizado con el bajista.

Esta es una buena oportunidad para comentarles algo que aprendí de un guitarrista de estudio amigo mío, de Nashville. Hay una “regla de porcentaje” que todo músico debe obedecer y recordar mientras esté tocando. La regla de porcentaje es…contás la cantidad de músicos que haya en la banda en la que toques, y dividís la cantidad de lo que toques en un 100%. Esto significa que si hay 5 músicos en un grupo, lo que te corresponde tocar es un 20%. Manteniendo el tempo y haciendo fills musicales que no molesten, el 20% de trabajo que le toca al baterista es básicamente cuán bien se sincronice con el bajista, y cuánto se entienda con el guitarrista y el tecladista.


Viene bien acordarse de esto, porque en muchas ocasiones, menos ES MÁS. Algunas veces tenés que destrabarte y sacar a relucir todo lo que tengas. En otras ocasiones, tendrás solamente que mantener el tempo y ni siquiera transpirar una gota. De cualquier manera, lo que es importante es que escuches lo que estás tocando y saques lo mejor de aquello que valga la pena y elimines aquello que no lo vale. Después que hagas esto una cuantas veces podrás realmente comenzar a entender estos conceptos mucho mejor.

Como pasa con la mayoría de las formas artísticas, la música es muy subjetiva y personal. Lo que VOS podés estar pensando que suena genial, alguien más puede sentirlo como un poco exagerado. Ten esto en cuenta. También recuerda que no puedes contentar a todo el mundo todo el tiempo, y no debes cerrarte a las críticas constructivas. Hasta una mala tocada puede resultar beneficiosa si uno le saca provecho y aprende de los errores.

Siempre recuerda esto: no todo es sacarte las ganas al tocar. Algunas veces debes encontrar la música dentro de la música, y respetarla.


Es a quién uno conoce

¿Porqué no puedo ser endorser de alguna marca importante de platillos o baterías? ¿Porqué no consigo un contrato para grabar mi disco? Yo canto o toco mucho mejor que esa persona…¿Cómo pudo haber conseguido un contrato, si es horrible!?

Tengo que admitir que me he hecho esta pregunta muchas veces. ¿Porqué es que nos parece ver a todas esas personas que no saben cantar, o tocar, o que parecen no tener talento alguno?...y sin embargo salen en MTV mientras yo me quedo en mi cuarto practicando?

Es a quién uno conoce

Realisticamente, siempre debe haber alguna clase de talento o los consumidores nunca les comprarían sus Cds…pero hay bandas o solistas que parecen desafiar toda lógica. Pareciera que, en el mercado actual, cuanto peor toques, más Cds vendés. Hubo tiempos en lo que la historia era de otra manera; sin embargo, cada vez más y más bandas quieren sonar como aquellos grupos de garage de la década del 70, y parece que esta moda va en aumento. Entonces: ¿Cómo lo lograron? Es muy simple…trabajaron en conocer a las personas ADECUADAS y pudieron “salir del barrio” al conocer a alguien que podía abrirles las puertas…y le MOSTRARON lo que sabían hacer.

Si, es tan fácil. Seguro.


Hablando en serio, yo estudio con un gran maestro y músico. Tiene facha, tiene la última y más moderna batería. Tiene una actitud increíble. Y es endorser de buenas marcas. Y en general trabaja lo mismo o menos que yo. Pero eso no quiere decir nada..el tipo toca y me pasa el trapo…pero este tipo es BUENO en la tarea de ser EL BATERISTA del futuro. Se va a Japón a hacer un tour y un concierto enorme, y yo estoy acá sentado, en Atlanta, enseñando y tocando en fiestas de casamiento…qué pasa?

Es simple. Este tipo ha trabajado y trabajado y trabajado en conocer a todo el mundo, y ha abierto todas las puertas que le fue posible, y salió e hizo que la gente lo escuchara. Obtuvo los endorsments porque trabajó fuertísimo hasta conseguirlos. Presentó un producto, que era él mismo, a las compañías que más le interesaba representar, y ellas le otorgaron el aval que tanto había buscado. Estoy muy orgulloso y extasiado por lo que logró. El tipo es increíble. Pero no es especial…cualquiera puede hacer lo que él hizo. Todo es cuestión de cuán duro estés dispuesto a trabajar. ¿Cuán fuerte es tu deseo de convertirte en músico intérprete o en baterista de sesión?


No tengo todas las respuestas, pero pienso que quizá pueda aportar algo de luz al tema. Si lo que quieres es lograr un contrato o tocar en un gran concierto, o convertirte en músico de sesión, debes conocer a las personas adecuadas. Tienes que tener hecho todo el trabajo, los deberes y las “cuentas” al día. Y una vez que te hayan abierto una puerta, d


eberás rendir lo esperado. Deberás poder cargar con el peso de tu elección. Si no podés tocar…todo el trabajo del mundo y todas las conexiones del mundo no te van a servir de nada para lograr tu objetivo.

Debes tener un plan de acción y luego trabajar ese plan. Sal afuera y conoce a cuanta persona puedas. Deja buenas impresiones en la gente y en sus memorias. Haz buenas conexiones en el negocio. Haz que tu nombre circule dentro del ámbito de personas que te puedan abrir las puertas que tu quieres abrir.

Una vez que entiendas qué es lo que quieres…nunca, nunca, nunca te rindas…y recuerda…

No sólo se trata de tocar bien…también se trata de “a quien uno conoce”.

www.drumstudio.com.ar



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